Dicen que lo que hoy te hace daño, mañana te hará más fuerte. Sólo es cuestión de confiar. Hoy ha sido uno de esos días en los que ha costado levantar un poco cabeza. Quizás pensar que el tiempo sanará las heridas sea lo más recurrente para pasar el día de la mejor manera posible; quizás pasar las horas intentando olvidarte no sea la manera más efectiva de darle tiempo al tiempo. Pero hoy a resultado imposible.
Ni abdicaciones, ni la salida de España del Mundial de Brasil. Desde hace unos días de nuevo tú estás en mi mente. He entendido que a Rey muerto, Rey puesto es algo imposible de llevar a cabo. No hay abdicaciones que valgan. No hay colores en mis días. No hay paciencia para el tiempo.
He aprendido que aquí estamos para aprender con cada lección de la vida, pero también he constatado que no hay lección gratis. El precio por aprender y avanzar en la vida es muy doloroso. Y se que tengo que convivir con una parte de ti por más que duela y darle tiempo al tiempo, con la fe de que este viento helado y estas lluvias de sal amarga erosionen tu recuerdo de mi mente.
Hoy es uno de esos días de colores oscuros. Pero a pesar de ello, mañana volverá a salir el Sol, y yo sólo espero que sus rayos de luz me calmen y me devuelvan la paz que hasta hace poco había conseguido.

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